Una frase que te acompañe - frase potenciadora

 

Un pequeño recordatorio para volver a ti 

Hay momentos en los que necesitamos recordar algo que, en el fondo, ya sabemos.

No porque lo hayamos olvidado, sino porque el miedo, el cansancio o la incertidumbre hacen que perdamos de vista nuestras propias capacidades.

Una frase potenciadora puede convertirse en ese recordatorio.

No es una fórmula mágica ni una garantía de que todo saldrá como esperamos.

Es una forma de volver a conectar con la actitud desde la que queremos afrontar aquello que tenemos por delante.



Comienza con una frase sencilla

Puedes probar con algunas como estas:

  • Puedo dar este paso.

  • Confío en mi capacidad para aprender.

  • Tengo recursos para afrontar este momento.

  • Puedo hacerlo a mi manera.

  • Estoy preparado para intentarlo.

No hace falta que la frase sea perfecta.

Solo necesita sentirse verdadera para ti.


Crea tu propia frase

Si lo prefieres, escribe una que esté relacionada con un desafío concreto que estés viviendo.

Por ejemplo:

  • Puedo hablar en público con tranquilidad.

  • Confío en mis decisiones.

  • Cada día avanzo un poco más hacia lo que deseo.

  • Puedo afrontar esta conversación con calma.

Cuanto más personal sea, más sentido tendrá.


Dale vida con una emoción

Ahora cierra los ojos por un momento.

Imagina que ya has dado ese paso que tanto te inquietaba.

¿Cómo te sientes?

¿Más tranquilo?

¿Más seguro?

¿Más libre?

Mientras repites tu frase, intenta conectar con esa emoción.

No se trata solo de decir unas palabras, sino de recordar la persona que quieres ser en ese momento.


Hazla parte de tu camino

Puedes repetir tu frase antes de una reunión importante, al comenzar el día, antes de un examen o siempre que necesites recuperar la confianza.

Con el tiempo, esas palabras dejarán de ser solo una frase.

Se convertirán en un pequeño ancla que te ayude a volver a ti cuando las dudas aparezcan.



Para seguir explorando...

Las palabras que elegimos también hablan de la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos.

Quizá puedas preguntarte:

  • ¿Qué frase necesito escuchar hoy?

  • ¿Las palabras con las que me hablo habitualmente me acercan o me alejan de la persona que quiero ser?

  • Si un ser querido estuviera atravesando esta misma situación, ¿Qué frase le regalaría? ¿Podría regalármela también a mí?






Creemos que las palabras tienen valor cuando nacen de la experiencia y nos ayudan a volver a nosotros mismos.

Entradas populares de este blog

¿Cómo ser Disciplinado?

El Poder de las Palabras

La pérdida de un ser querido, lamento tu pérdida