El silencio como espacio de sanación
Vivimos rodeados de ruido. El ruido de la ciudad. El de las notificaciones. El de las conversaciones que nunca terminan. Y también el ruido interior: pensamientos, preocupaciones, listas pendientes, recuerdos, expectativas. Nos hemos acostumbrado tanto a vivir acompañados por ese murmullo constante que, cuando aparece el silencio, muchas veces sentimos la necesidad de llenarlo. Encendemos la televisión. Revisamos el teléfono. Ponemos música. Buscamos cualquier cosa que evite quedarnos a solas con nosotros mismos. Sin embargo, existe un tipo de silencio que no pesa. Un silencio que, lejos de vaciarnos, nos devuelve algo que habíamos perdido. El silencio no siempre es ausencia A veces pensamos que el silencio es simplemente la falta de sonido. Pero hay silencios muy distintos. Está el silencio incómodo, el que nace de las palabras que no se dijeron. El silencio impuesto, que duele porque impide expresarnos. Y existe otro, mucho más amable. El silencio elegido. Ese que ap...