Dejar de vivir en automático: una Reflexión Necesaria
Hay días que terminan tan rápido que apenas recordamos cómo empezaron. Nos levantamos. Cumplimos con nuestras responsabilidades. Respondemos mensajes. Trabajamos. Volvemos a casa. Dormimos. Y, antes de darnos cuenta, ya pasó otra semana. No necesariamente porque nuestra vida sea mala. Sino porque, poco a poco, dejamos de estar realmente presentes en ella. El piloto automático Nuestro cerebro necesita crear hábitos. Gracias a ellos podemos realizar muchas tareas sin pensar demasiado. Eso nos permite ahorrar energía para resolver problemas más importantes. El inconveniente aparece cuando ese modo automático deja de limitarse a las pequeñas rutinas y empieza a ocupar también nuestras decisiones. Entonces dejamos de preguntarnos: ¿Esto sigue teniendo sentido para mí? Simplemente continuamos. Porque siempre fue así. Cuando dejamos de hacernos preguntas Vivir en automático no significa vivir deprisa. Significa dejar de revisar el rumbo. Podemos pasar mucho tiempo haciendo exactamente lo...