Emprender también es un camino de crecimiento personal
Más allá de la idea
Buscamos una buena oportunidad, un producto diferente o una forma de resolver un problema.
Y, sin embargo, muchas veces olvidamos algo importante.
Los proyectos también reflejan a la persona que los construye.
Nuestra manera de decidir, de afrontar la incertidumbre, de aprender, de relacionarnos con otras personas o de atravesar los errores termina formando parte del camino.
Por eso, además de desarrollar una buena idea, también merece la pena cultivar una forma consciente de emprender.
Estas reflexiones no garantizan el éxito.
Pero quizá puedan ayudarte a recorrer el camino con mayor claridad.
1. Recuerda por qué empezaste
Todo proyecto nace de una motivación.
Con el tiempo es fácil perderla entre tareas, plazos y preocupaciones.
Volver de vez en cuando a la pregunta inicial puede ayudarte a recuperar el sentido del camino.
¿Por qué este proyecto es importante para ti?
2. Rodéate de personas que aporten
Nadie construye un proyecto completamente solo.
Busca personas que puedan ofrecerte perspectivas diferentes, experiencia, apoyo o una crítica respetuosa cuando sea necesaria.
No se trata de rodearte únicamente de personas optimistas.
Se trata de rodearte de personas honestas, generosas y comprometidas.
3. Comprométete con el proceso
Todo proyecto atraviesa momentos de entusiasmo y otros de incertidumbre.
El compromiso no consiste en mantener la motivación todos los días.
Consiste en seguir presente incluso cuando aparecen las dificultades.
4. Piensa a largo plazo
Las decisiones del presente construyen el futuro del proyecto.
Antes de actuar, pregúntate:
¿Esta decisión también tendrá sentido dentro de unos años?
No siempre podremos prever el camino, pero sí podemos intentar construir sobre bases sólidas.
5. Aprende a descubrir oportunidades
Las oportunidades rara vez llegan anunciando su presencia.
Muchas veces aparecen escondidas detrás de un problema, una necesidad o una conversación.
Cultivar la curiosidad suele ser tan importante como desarrollar una buena idea.
6. Observa el contexto
Todo proyecto existe dentro de una realidad.
Escuchar a las personas, comprender sus necesidades y observar cómo cambia el entorno puede ayudarte a tomar decisiones más conscientes.
Emprender también implica aprender a escuchar.
7. Cuestiona tus propias ideas
Todos tenemos creencias que influyen en la forma en que actuamos.
Algunas nos impulsan.
Otras nos limitan.
En lugar de aceptar cada pensamiento como una verdad absoluta, quizá podamos preguntarnos:
¿Tengo evidencias de que esto es así o es solo una interpretación?
A veces esa simple pregunta abre nuevas posibilidades.
8. Mantén viva la curiosidad
El aprendizaje no termina cuando comienza el proyecto.
Cada conversación, cada error y cada experiencia pueden convertirse en una fuente de conocimiento.
Quien deja de aprender suele dejar también de evolucionar.
9. No olvides que tú también formas parte del proyecto
Con frecuencia cuidamos el negocio, el emprendimiento o las metas... y olvidamos cuidar a la persona que está intentando sostener todo eso.
Descansar.
Pedir ayuda.
Aprender.
Equivocarse.
Celebrar los pequeños avances.
Todo eso también forma parte del camino.
Porque el crecimiento de un proyecto y el crecimiento de quien lo impulsa suelen avanzar de la mano.
Para seguir explorando...
Antes de volver a tus tareas, quizá quieras detenerte un momento:
¿Qué parte de este proyecto refleja mejor quién soy?
¿Estoy construyendo algo que realmente tiene sentido para mí o solo estoy persiguiendo un resultado?
¿Qué habilidad personal necesito cultivar para acompañar el crecimiento de mi proyecto?
Si este proyecto pudiera enseñarme una sola cosa sobre mí, ¿Cuál me gustaría que fuera?
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