Autoestima - 5 reflexiones para cuidar la forma en que te miras

¿Cómo cultivar una relación más amable con uno mismo?

La autoestima suele asociarse con la confianza, la seguridad o el amor propio.  Sin embargo, quizá podamos entenderla de una manera más sencilla.

La autoestima también es la relación que construimos con nosotros mismos.

La forma en que nos hablamos cuando algo no sale bien.

La paciencia con la que atravesamos los momentos difíciles.

La capacidad de reconocer nuestras fortalezas sin dejar de aceptar nuestras imperfecciones.

No es un estado permanente ni una meta que se alcanza para siempre.

Como muchas otras cosas en la vida, cambia, crece y también necesita ser cuidada.


Estas reflexiones no pretenden decirte cómo deberías sentirte.

Solo quieren ofrecerte algunas ideas para mirar esa relación con un poco más de atención.


1. Habita el presente

Con frecuencia vivimos entre los recuerdos de lo que ya ocurrió y las preocupaciones por lo que todavía no sucede.

Mientras tanto, el presente pasa casi sin que lo notemos.

Volver al aquí y ahora no significa olvidar el pasado ni dejar de planificar el futuro.

Significa recordar que la vida solo puede vivirse en este momento.

Pregúntate:

¿Qué necesita hoy la persona que soy, no la que fui ni la que espero llegar a ser?


2. Hazte cargo de tu camino

No siempre elegimos lo que nos ocurre.

Pero, poco a poco, podemos elegir cómo responder a ello.

Asumir la responsabilidad de nuestra vida no significa cargar con culpas innecesarias.

Significa reconocer que todavía existen decisiones que sí están en nuestras manos.

Y que, incluso un paso pequeño, puede cambiar la dirección del camino.


3. Escucha tu propia voz

Vivimos rodeados de opiniones, expectativas y modelos sobre cómo deberíamos ser.

Por eso resulta tan fácil perder el contacto con lo que realmente pensamos o sentimos.

Dedicar tiempo a descubrir nuestros propios valores puede convertirse en una forma de volver a casa.

No para tener siempre la razón, sino para vivir con mayor coherencia.


4. Encuentra aquello que da sentido a tus días

No todas las personas tienen un gran propósito perfectamente definido.

Y está bien.

A veces basta con encontrar pequeñas razones para levantarse cada mañana.

Un proyecto.

Una relación.

Un aprendizaje.

Una causa.

O simplemente la intención de vivir de una forma más consciente.

El sentido no siempre aparece de golpe.

Muchas veces se construye mientras caminamos.


5. Trátate con la misma amabilidad que ofrecerías a alguien que quieres

Este quizá sea el punto más difícil.

Y también uno de los más importantes.

Piensa por un momento en alguien a quien aprecias profundamente.

Cuando esa persona se equivoca, probablemente no la juzgues con la dureza con la que a veces te juzgas a ti mismo.

Entonces, ¿por qué no intentar ofrecerte esa misma comprensión?

Aceptar quién eres no significa renunciar a crecer.

Significa reconocer que puedes seguir aprendiendo y cambiando sin dejar de tratarte con respeto durante el proceso.


Una última reflexión

Tal vez la autoestima no consista en sentirse bien con uno mismo todos los días.

Quizá consista, simplemente, en no dejar de estar de nuestro propio lado, incluso cuando atravesamos momentos de duda.

Porque la relación más larga que tendremos en la vida es la que mantenemos con nosotros mismos.

Y, como cualquier relación importante, merece tiempo, cuidado y paciencia.



Para seguir explorando...

Antes de cerrar este artículo, quizá puedas preguntarte:

  • ¿Cómo me hablo cuando algo no sale como esperaba?

  • ¿Qué gesto sencillo podría hacer hoy para cuidar un poco más de mí?

  • ¿En qué momentos me resulta más fácil aceptarme? ¿Y en cuáles me cuesta más?

  • Si pudiera cambiar una sola cosa en la forma en que me relaciono conmigo mismo, ¿Cuál sería?

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