Técnica del Espejo para encontrarse a Uno Mismo

La técnica del espejo es una herramienta de autoexploración que permite conocer al verdadero “yo", o la percepción que se tiene de uno mismo. 

¿Sabes quién eres? ¿Eres consciente de cómo eres? ¿Te reconoces? 



Un ejercicio para observarte con mayor honestidad y amabilidad

A lo largo del día nos miramos muchas veces al espejo.

Comprobamos si el cabello está en su lugar, si la ropa combina o si el cansancio se nota en el rostro.

Pero pocas veces nos detenemos a mirar un poco más allá de la imagen.

Este ejercicio propone utilizar el espejo como una invitación a observarte desde otro lugar. No para juzgarte, sino para preguntarte quién eres hoy y cómo te sientes con la persona que ves reflejada.

No busca encontrar respuestas perfectas. Busca abrir un espacio de encuentro contigo mismo.



Image by OpenClipart-Vectors from Pixabay



 

Técnica del espejo  


Esta técnica te permite encontrarte, redescubrirte e incluso reinventarse a ti mismo, pero debe ser realizada a conciencia. 


Consta de 4 pasos que desarrollaremos a continuación.



Paso 1. Observar Colócate frente a un espejo durante unos minutos. Respira con calma. Observa tu rostro, tu postura, tus gestos.


Después intenta ir un poco más allá de la imagen. Pregúntate qué historia hay detrás de esa persona que tienes delante.

  • ¿Cómo ha llegado hasta aquí? ¿Qué experiencias la han transformado? ¿Qué aspectos de ella reconoces con facilidad y cuáles permanecen más ocultos?

Paso 2. Explorar

Ahora responde estas preguntas con honestidad.


No hace falta hacerlo deprisa.


Date el tiempo que necesites.



¿Te reconoces?


¿Sientes que la persona que ves refleja quién eres realmente?


¿O, en algún momento, comenzaste a vivir más pendiente de las expectativas de los demás que de tu propia voz?



¿Te aceptas?


Cuando te observas, ¿puedes hacerlo con amabilidad?


¿Hay aspectos de ti que todavía te cuesta abrazar?



¿Te inspiras?


¿La persona que eres hoy se parece, de alguna manera, a la persona que soñabas llegar a ser?


No se trata de cumplir todas las expectativas del pasado, sino de preguntarte si la vida que estás construyendo tiene sentido para ti.



¿Te cuidas?


Cuando piensas en ti, ¿te tratas con el mismo cuidado y la misma comprensión que ofrecerías a alguien que quieres?


¿Cómo estás cuidando tu bienestar físico, emocional y mental?




Paso 3. Comprender Si alguna de tus respuestas te incomodó, no intentes cambiarla de inmediato. Primero intenta comprenderla. Pregúntate:

  • ¿Por qué me siento así?
  • ¿Qué experiencias pueden haber influido en esta percepción?
  • ¿Estoy observándome con objetividad o a través de una mirada demasiado crítica?
  • ¿Qué necesitaría hoy para sentirme un poco más en paz conmigo mismo?

En ocasiones descubrimos aspectos que queremos transformar. Otras veces comprendemos que hemos sido demasiado exigentes con nosotros mismos. Ambas posibilidades forman parte del proceso de conocerse.


Paso 4. Redescubrirte Conocerse también implica aceptar que cambiamos. La persona que eres hoy no tiene por qué ser exactamente la misma dentro de unos años. Quizá descubras que deseas recuperar una parte de ti que habías olvidado. Quizá quieras desarrollar nuevas cualidades. O tal vez simplemente necesites reconocer y valorar lo que ya existe. Este ejercicio no busca que te conviertas en alguien diferente. Busca que la persona que ves en el espejo se parezca, cada vez un poco más, a la persona que sientes que eres.


Para seguir explorando... Antes de alejarte del espejo, quédate unos segundos más. No para buscar imperfecciones. Solo para observarte con curiosidad. Y, si te apetece, llévate estas preguntas contigo: ¿Qué fue lo primero que vi... y qué fue lo último que descubrí al mirarme? ¿Qué parte de mí necesita hoy más aceptación que cambio? Si pudiera agradecerle algo a la persona que vi en el espejo, ¿Qué le diría?





Entradas populares de este blog

Habitar el trabajo con mayor bienestar

¿Cómo cultivar la disciplina?

El Poder de las Palabras